Emilio Prud'Homme

 

Nació el 21 de junio de 1856 y desde muy joven se dedicó al magisterio, actividad a la que dedicó unos treinta años de su vida.

Fue un gran colaborador de don Eugenio María de Hostos. Sirvió como profesor en la escuela "Perseverancia" de Azua y en el Liceo Dominicano y como Director de la Escuela Normal. No se interesó particularmente por la política, pero llegó a desempeñar cargos como el de Diputado al Congreso y Secretario de Justicia e Instrucción Pública, posiciones que ocupó mientras duró el gobierno de Francisco Henríquez y Carvajal, (31 de julio de 1916 a 29 de noviembre de 1916).

Fue un ferviente opositor a la intervención norteamericana de 1916 que le arrebatara la soberanía al pueblo dominicano y alterara la educación. Como consecuencia, Prud'Homme abandonó por un tiempo el magisterio y se dedicó al ejercicio de su profesión de abogado.

 Su producción literaria estuvo especialmente fundada en la exaltación del patriotismo, el respeto a la soberanía y la defensa de la Independencia Nacional. La más importante de sus obras es, por supuesto, "El Himno Nacional Dominicano", primer canto épico. Fue escrito en 1883 y corregido en 1897, cuando por primera vez fue utilizado en actos oficiales. La música es del maestro José Reyes.

Aunque fue difundiéndose cada vez más y reconociéndose como el Himno de la Nación, no fue sino hasta el año de 1934 cuando Rafael Leonidas Trujillo Molina, por entonces presidente de la República lo consagró como Símbolo Nacional e hizo obligatorio que el pueblo le rindiera homenaje. Entre otras de sus obras de carácter nacionalista pueden mencionarse: "El 16 de Agosto", "A la juventud dominicana"; "A mi Patria"; "Déjame Soñar"; "Mi tierra mía" y "Gloria a la idea".

 Su amor y entrega a la libertad no estaba circunscrito a su país sino a los demás pueblos de América y, solidarizándose con la lucha independentista puertorriqueña contra el dominio español escribió "Contra Hibridismo". Otros poemas basados en ideas americanistas son: "A Bolívar" y "Canto a América". Vivió en Santo Domingo sus últimos tiempos, desempeñando el cargo de Juez de la Suprema Corte de Justicia en 1930.

Murió en 1932. La mayoría de sus obras literarias estuvo dirigida a la exaltación de los valores patrióticos, el respeto y amor a la soberanía y la defensa de la Independencia Nacional. Su obra maestra, con la cual ha sido reconocido como uno de los grandes ilustres compositores dominicanos[cita requerida] ha sido la letra del himno nacional, escrito por él mismo en 1883, con música de José Reyes.

 Emilio Prud'Homme lo corrigió en 1897, cuando se usó por primera vez en actos oficiales del país. A medida que iba pasando el tiempo el himno nacional era cada vez más reconocido en todo el territorio nacional, pero no fue hasta el año 1934 en que el tirano Rafael Leonidas Trujillo lo consagra como Símbolo nacional e hizo obligatorio que el pueblo le rindiera culto u homenaje.

El himno nacional es una acción de gracias, es un voto y es una jactancia. Es una acción de gracias que, por haber logrado patria y libertad, que es como decir hogar y persona, eleva la ciudadanía al azul del infinito Providente. Es el voto con el cual se obliga el patrio amor bizarro a prestar las potencias de sus brazos y a ofrendar hasta la ultima gota de su sangre para nunca perder la patria (…) y es la jactancia de quien se siente mas grande que todas las alturas; más fuerte que todos los bríos, y más valiente que todos lo leones de la tierra (…) A José Reyes, le cupo la singular fortuna de legar a sus hermanos en la patria la melodía misteriosa que enciende el fuego del patriotismo y anima el sentimiento de la integridad nacional, lo mismo en la paz que en la guerra. He ahí el secreto.

Emilio Prud´homme

 

 

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